Warning: Estás usando un navegador obsoleto. Por favor, cambia a uno más actual como Chrome, Firefox o Microsoft Edge.

man getting vaccine



Disipación de dudas respecto a las vacunas


09 de diciembre 2021
 

¿No sabes si vacunarte? Abordamos las principales preocupaciones que generan las vacunas de la COVID

Las dudas sobre las vacunas se definen como el recelo o la negativa a recibir una vacuna pese a encontrarse esta disponible. Los motivos de las dudas sobre las vacunas son diversos. Para algunos, el miedo a las agujas, preocupaciones relativas a la pérdida de trabajo o la ansiedad ante posibles efectos secundarios se encuentran tras las decisiones de retrasar o evitar una vacuna. Para otros, los motivos pueden ser más complejos y vincularse a creencias espirituales, religiosas, filosóficas o políticas profundamente arraigadas, lo que hace que las conversaciones sobre las vacunas sean tanto más emotivas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incluido las dudas sobre las vacunas como una de las mayores amenazas a la salud global. Según los expertos de la salud, la finalización de la pandemia depende en gran medida de que la gran mayoría de nosotros nos vacunemos (entre el 70 y el 90% de la población) para alcanzar la inmunidad de grupo de forma segura y limitar la capacidad de propagación del virus. Esperar demasiado para vacunarse permite que el virus siga propagándose en la comunidad, con nuevas variantes como Delta y Ómicron.

Si no sabes si vacunarte, abordamos algunas de las preocupaciones que generan las vacunas de la COVID-19 más comunes para ayudar a aliviar tus temores.

Los sentimientos de preocupación o duda son reacciones normales a algo “nuevo” como las vacunas de la COVID-19. Aunque las vacunas se hayan desarrollado en un tiempo récord, las personas autorizadas para su uso han seguido los mismos pasos y cumplido los mismos requisitos que con cualquier otra vacuna, cumpliendo todos los estándares de seguridad.

Las vacunas se han creado mediante procesos que se han desarrollado y probado durante muchos años, y que están diseñados para crear (y probar exhaustivamente) vacunas de forma rápida en caso de una pandemia de enfermedad infecciosa como la COVID-19. También las han probado exhaustivamente científicos independientes, y cuentan con el respaldo de organismos reguladores de todo el mundo.

Aunque todavía no disponemos de datos de seguridad a largo plazo de las vacunas de la COVID-19, las comunidades médica y científica confían en su seguridad. Como se hace con todos los programas de vacunación, las agencias de salud están atentas por si hay algún problema de seguridad (asociaciones entre una vacuna y un evento adverso que merezca una investigación más a fondo). El programa de vacunación de la COVID-19 no es diferente. Decenas de miles de voluntarios de todo el mundo dieron un paso al frente para participar en ensayos clínicos para probar las vacunas, y seguirán recibiendo supervisión durante los próximos años. Se han administrado 8.000 millones de dosis de las vacunas de la Covid-19 en todo el mundo hasta ahora, lo que equivale a 37 millones al día. Es la mayor campaña de vacunación de todos los tiempos, permitiendo la determinación de su seguridad a un nivel incomparable con cualquier otra vacuna en la historia.
Una de las preocupaciones por excelencia sobre las vacunas de la COVID-19 son los efectos secundarios. Tras recibir la vacuna, es posible que experimentes dolor en el brazo, un poco de fiebre, fatiga, dolor de cabeza o molestias musculares. Estos síntomas, si llegan a manifestarse, son temporales, durando normalmente solo uno o dos días. Indican una respuesta natural del sistema inmunitario del cuerpo, que debe aprender a reconocer el virus y luchar contra él. Compara esto con las posibles consecuencias de contraer realmente la COVID, cuyos síntomas pueden en ocasiones prolongarse durante meses o incluso más tiempo.
Las vacunas no contienen coronavirus vivo, por lo que no es posible que la vacuna te provoque COVID-19. Esto no es posible con las vacunas ARNm, ya que no contienen el virus SARS-CoV-2. Solo contienen las “instrucciones” de cómo crear la proteína de espícula del virus para que el cuerpo pueda reconocerla y desarrolle una respuesta inmune contra la misma.
Estudios muestran que el riesgo de contraer COVID-19 es mucho menor si estás vacunado que si no lo estás. De hecho, si te infectas tras la vacuna, los riesgos de enfermar de forma grave, requiriendo ingreso en el hospital, cuidados intensivos o causando la muerte, se reducen aún más. Las vacunas pueden prevenir la enfermedad grave de la COVID-19 y la muerte.
Incluso si has tenido coronavirus, los expertos de la salud dicen que aún siendo así es conveniente vacunarse, ya que la inmunidad que te brinda la vacuna será probablemente más larga y resistente que la inmunidad obtenida de la infección. Si recibes la vacuna de la COVID-19 tras haberte infectado previamente, tu cuerpo desarrollará una respuesta mayor, más rápida y más resistente de los anticuerpos. Es posible que tengas algo de inmunidad contra el virus si ya has pasado la COVID-19, pero la vacuna te proporcionará aún más.
Las personas jóvenes y sanas pueden sufrir complicaciones a largo plazo, incluyendo fatiga crónica, dolor en el pecho, falta de aire y confusión mental meses después de su infección con la COVID-19. Incluso si consideras que tu riesgo de padecer la forma grave de la COVID es bajo, al vacunarte no solo te proteges a ti mismo, sino también a los demás, puesto que la vacuna ayuda a reducir la propagación del virus. La gente más mayor y aquellas personas con patologías previas tienen más posibilidades de experimentar casos graves, incluso fatales, de la COVID-19. Así pues, cuantas más personas se vacunen, más pronto podrá sentirse la gente vulnerable segura entre los demás.

Los beneficios de vacunarse si estás embarazada o intentando quedarte embarazada superan con creces los riesgos, ya que el embarazo te pone en un mayor riesgo de padecer la enfermedad grave de la COVID-19. Johns Hopkins Medicine está de acuerdo y apoya fervientemente las recomendaciones del Centro para el Control de Enfermedades (CDC) y otras organizaciones que recomiendan que todas las mujeres embarazadas o lactantes, junto con aquellas que intentan quedarse embarazadas, se vacunen contra la COVID-19. Además, no existen pruebas de la existencia de un vínculo entre cualquiera de las vacunas e infertilidad en mujeres u hombres, dicen los expertos de la salud.

Como la pandemia continúa azotando el mundo y los casos vuelven a subir, la amenaza de las dudas sobre las vacunas se ha vuelto más urgente aún. A medida que se va vacunando más gente contra el coronavirus, la investigación continúa mostrando que las vacunas son seguras y eficaces en la prevención de los casos graves de COVID-19. Balance final: los beneficios superan con creces los riesgos y vacunarse es un paso importante para tomar las riendas de tu salud.

Aunque en gran medida sigue siendo una opción personal, aquellas personas aptas para vacunarse y que deciden no hacerlo por los motivos que sea corren el riesgo no solo de infectarse con el virus y transmitírselo a otros, sino también de prolongar la pandemia, contribuyendo al aumento de los casos y dando al virus más oportunidades de mutar. Si sigues teniendo dudas, debes hablar con tu médico, que es la fuente de información sobre la vacuna de la COVID-19 en la que más puedes confiar.

Encontrarás nuestra última actualización sobre las vacunas de la Covid-19 aquí.