Warning: You are using an outdated Browser, Please switch to a more modern browser such as Chrome, Firefox or Microsoft Edge.



Solucionar problemas de salud trabajando al otro lado del océano


04. Febrero 2020
 
Cuando se trabaja al otro lado del océano la atención médica es una preocupación relevante para los expatriados, en particular cómo acceder a ella y la calidad de la asistencia sanitaria en el país de destino. Como ocurre en la mayoría de escenarios de cambio de vida, la preparación es la clave.

Programe una revisión médica completa antes de dejar su país de origen para asegurarse de que no haya problemas no aparentes de los que no está al corriente. Es también una buena ocasión para hablar de vacunación y eventuales medicamentos que esté tomando. Su médico tendría que asesorarle sobre ambas cosas.

La vacunación para viajes le ayuda a protegerse de enfermedades que podrían estar presentes en su país de destino. Las vacunas necesarias dependen del país al que va a viajar.  Es importante saber con antelación qué vacunación necesite, ya que las vacunas necesitan tiempo para producir su efecto.

Si toma medicación regularmente consulte con su médico sobre su disponibilidad en el país de destino. Si no podrá obtener los medicamentos que toma en casa, considere llevar consigo una reserva o pregunte a su médico por una alternativa que pueda funcionar para usted.

No olvide cuidar sus dientes. Programe una revisión dental con su dentista antes de dejar su país de origen y termine eventuales procedimientos dentales que necesite antes de irse. También vale la pena buscar información sobre los dentistas en su país de destino.

Investigue a fondo el sistema sanitario en su país de destino antes de irse para entender mejor la calidad de la asistencia sanitaria disponible y compararla con los estándares a los que está acostumbrado. Un conocimiento escaso del sistema sanitario local puede resultar en mayor estrés personal y económico.

Es importante ser asignado a un médico cuando se llega al nuevo país, no espere al momento en que necesite sus servicios. De esta manera, si se enferma sabrá enseguida adónde acudir para recibir ayuda. Si su departamento de recursos humanos le proporciona apoyo para el traslado, es posible que tenga una lista de médicos locales a los que acuden normalmente los expatriados así como información sobre qué necesita para acceder a ellos. También es posible que su embajada tenga una lista de médicos locales que hablen su idioma o un idioma que usted conoce. Vale la pena también hablar con otros expatriados o sus nuevos compañeros de trabajo para recomendaciones sobre los médicos.

Además, es importante familiarizarse con el hospital local y el departamento de urgencias. Tenga un plan de emergencias, aprenda los números de teléfono para acudir a los servicios locales de emergencia y busque alternativa para acceder a una sala de urgencias por si la ambulancia u otros servicios de emergencia no están disponibles en su destino. Igual que ocurre con los médicos, su departamento de recursos humanos, embajada y compañeros de trabajo son una buena fuente de información.

La prevención es siempre mejor que la cura. Cuando hay que mudarse al otro lado del océano, asentarse al principio puede ser un momento frenético y estresante, sin embargo intente minimizar el impacto de este cambio en su salud. Encuentre cada día el tiempo para hacer ejercicio o participar en alguna actividad física.

Recuerde comer bien. Visto el desfase en la rutina y el estrés para adaptarse al nuevo entorno, no es raro caer en la tentación de recurrir a la «comida fácil» con alto contenido de carbohidratos y alimentos de conveniencia. Intente evitar la tentación, una dieta saludable y nutriente con la fruta y verdura adecuadas ayudará el cuerpo a afrontar los trastornos de manera más eficaz. 

Uno de los mejores aspectos de vivir y trabajar en el extranjero son las delicias culinarias que le esperan. Hay mucha comida por disfrutar, pero tenga cuidado. Si las normas de higiene no son como las a que está acostumbrado, podría correr el riesgo de caer enfermo. Tome las siguientes precauciones para estar bien:

  • Asegúrese que los alimentos sean recién cocinados
  • Evite productos lácteos no pasteurizados
  • Pele o lave las frutas antes de comerla
  • Evite la carne y el marisco crudos o poco hechos

Es posible que no sea seguro beber el agua del grifo en su nuevo país. Compre agua en botella para beber y lavarse los dientes. Cuando coma fuera, evite el hielo en las bebidas y los alimentos que pueden haberse preparado o lavado con agua del grifo como ensaladas o verduras crudas.

Tenga en cuenta el impacto que un clima diferente puede tener en su cuerpo. Mudarse a un país mucho más cálido o frío de lo que está acostumbrado puede afectar su bienestar tanto físico como mental. Tome precauciones para protegerse de los elementos.

Además de las dificultades de salud física que puedan surgir, mudarse al otro lado del océano puede conllevar toda una serie de dificultades de salud mental. Ser conscientes de estas dificultades puede ayudarle a prepararse para ellos, reconocerlos y encararlos si se presentan. Algo que es importante recordar es que no está solo, muchas de esas dificultades las encuentra también la amplia comunidad de expatriados. Hay medidas que pueden ayudar a lidiar con los problemas más comunes de la vida del expatriado.

La sensaciàon de aislamiento es muy común entre los expatriados, estar lejos de su red de apoyo usual puede causar dificultades emocionales y prácticas. Puede ser difícil conocer gente y formar amistades en su nuevo país. Tanto si se ha trasladado solo como con su familia, es importante tener amigos y pasar tiempo con ellos para sentirse verdaderamente asentado y ayudar a aliviar el choque cultural.

Asegúrese tener una póliza de seguro médico internacional adecuada para permitirte acceder a los servicios de salud cuando los necesite. Prepárese para lo inesperado incluyendo repatriación médica en caso de emergencia y programa de asistencia al expatriado por si tiene problemas para asentarse y necesita apoyo.